
La jodí ayer y la he vuelto a joder hoy...
¡Puta comida! Esta estúpida y absurda relación de amor-odio no puede ser normal. No consigo equilibrarme. Puedo pasarme días enteros sin comer (mientras no vea la comida, cuando la veo ya no puedo aguantar) y llegar al fin de semana para engordar de golpe todo lo perdido. Odio no tener control sobre mí misma en esas ocasiones.
Ayer con mi familia, me alegró mucho que todos me dijeran que había adelgazado mucho, pero la gorda sebosa de Ana no pudo reprimirse y en cuanto vio la tortilla, los chorizos y la caldetera, se abalanzó sobre ellos. Comí todo lo que no había comido en una semana. Por la noche me sentía tan mal que presioné a mi chico para hacerlo, y así quemar lo ingerido.
Y hoy iba bien hasta la hora de la comida, cuando me he tragado un enorme bocata de panceta y queso y un helado. Obviamente, lo he vomitado. Ya no voy a comer nada más y el lunes empiezo el ayuno otra vez.
Ojalá algún día sepa controlarme.
Un abrazo, chicas.




