lunes, 3 de enero de 2011

Recomenzando


Lo primero de todo, quiero felicitaros el 2011 a todas, aunque con retraso. ¿Qué tal estáis? Yo bien... bien jodida. Desde el día 28 o así estoy resfriada y yo (lista de mí) no me quería tomar nada contra el catarro porque encima de que había pagado 50 pavos por la entrada del cotillón, si tomaba medicinas no iba a poder beber. Y eso hubiera sido una putada muy grande.
Recapitulemos, día 31: me levanté afónica y con mucha tos. ¡Joder! ¿Cómo voy a pedir esta noche los cubatas con esta voz? No me va a oir el camarero... En fin, da igual... Esa noche cené con mi padre y con mi hermano (ODIO ir a comer con mi padre, de veras, qué cansino que es... "Come más, hostia" repetido unas 20 veces en toda la comida. ¿Qué parte de "¡no quiero más, coño!" no entenderá?), me vestí, me maquillé y hala, pa'l susodicho cotillón. Me lo pasé muy bien, iba muy mona pero no ligué (es lo que tiene llevarse al novio de fiesta xD) y, como ya imaginaba, tuve bastantes problemas para pedir cubatas con esta voz. Luego fui a mi casa a mimir unas horitas antes de volver a comer con mi padre otra vez... Pero me controlé: dos trozos de sepia y un filete chiquitín de pescado. Como se me veía mala cara no me dijo nada. Lo mejor del día fue que pude por fin tomarme las medicinas para el catarro, ¡bien!
El día 2 seguía bastante jodida, así que no tenía ganas de comer, estupendo. Peeeeeeeeeeero si tomo ibuprofeno, tengo que comer algo para que no me salgan úlceras en el estómago (ya tuve problemas con el estómago y el ibuprofeno hace un par de años y no quiero repetir la experiencia), así que en el desayuno cayeron dos galletas, en la comida un bocado de solomillo a la plancha y en la cena un panecillo integral para acompañar la pastillita.
Y hoy, tras 3 días sin pisar la báscula, me he pesado: 59'3. No está mal, esperaba dos o tres kilos más. Así que, mientras esté malita me lo voy a tomar con calma, porque en menos de 15 días mi chico y yo volvemos a nuestra casa y entonces podré volver a pedirle que me ayude con las comidas y todo volverá a estar como antes.

En fin, chicas, me voy a dormir un ratillo, que estoy muerta, no sin antes pasarme a ver cómo habéis llevado estos días (y espero que hayan sido buenos :D).

Un besito.

martes, 28 de diciembre de 2010

Puta Navidad

Hola, chicas.
No he actualizado porque en casa de mi madre tienen la mala costumbre de mirarme el historial del ordenador (luego la loca soy yo, en fin...) y no tengo ganas de que encuentren mi blog y me encierren una temporada en el psiquiátrico. Pero ayer, trasteando con el ordenador, descubrí una cosa muy interesante que tiene el google chrome, y es la navegación de incógnito, y esto viene a ser que la información no se guarda en el historial. Y aquí estoy, con novedades.

He subido 5 kilos en menos de una semana, me estoy luciendo. Odio la Navidad, y es precisamente por las comidas que supone: salgo de Nochebuena y Navidad, pero el 27, 28 y 29 de diciembre tengo cumpleaños (de una buena amiga, de mi hermano y de mi tía favorita), así que eso se traduce en seguir comiendo. Después tendré Nochevieja y Año Nuevo con mi padre, que no entiende los conceptos "light"ni "comida ligera". El 2 de enero el cumple de mi prima, otra comida familiar más. Luego el día de Reyes viene lo peor: el roscón. Es probablemente mi dulce favorito de todo el año, no me puedo (ni me quiero) resistir.
En resumidas cuentas: estoy engullendo más que en los últimos 3 meses. ¿Y os cuento lo más cachondo de todo? No estoy deprimida, como siempre. Me siento gorda, pero FELIZ. Pienso en la comida y me digo: "Bah, todo el mundo engorda en Navidad, no voy a ser una excepción". Sí, ya sé que luego me voy a pasar todo enero y parte de febrero para bajar los excesos, pero joder, es que me siento muy contenta. Y lo más raro: me miro al espejo y no me veo tan mal como hace una semana, con 5 kilos menos. Acojonante...
No sé qué hacer, chicas. Por una parte, me encanta comer lo que me gusta sin vomitar e hincharme a llorar después; pero por otra, no quiero engordar ni un puto gramo más. Quiero irme de rebajas y comprarme la 36, ¡¡coño!!
Sinceramente, no sé qué va a pasar. A lo mejor sigo comiendo a lo bestia otros 10 días más, quizá decida ayunar o en su defecto vomitar... Yo qué sé. Y por primera vez en mucho tiempo, me da igual. Quiero comer y sentirme bien. Ojalá se pudieran tener las dos cosas...
También he hecho la típica lista de propósitos del 2011 que nunca suelo cumplir, pero lo divertido es hacerla:
- Aprobar todo en la universidad.
- Seguir haciendo buenos amigos y salir más, que a este paso me voy a volver abstemia.
- Que pase otro año más con mi novio ^^
- Enfundarme de una puta vez la talla 36.
- Sentirme feliz y encontrar el equilibrio.
- Acabar la maldita maqueta que comencé hace seis meses por encargo de mi madre y que sigue en mi buhardilla muerta de risa.
- Dejar de manipular tanto a la gente. (No, esta no, tengo que reconocer que me encanta hacer lo que quiera con los demás).
- Ahorrar para volver a mi adorada Alemania en verano u otro viaje que me guste.
- Irme definitivamente de casa de mi madre (algún día haré una entrada sobre ella, para que entendáis por qué preferiría ser huérfana).
- Disfrutar de las pequeñas cosas.
- Continuar este blog, porque al fin y al cabo, os he cogido mucho cariño :D

Y por ahora, ya no tengo más que proponerme. Espero que se cumpla casi todo, como el año pasado.
Un beso y un abrazo a todas; y feliz navidad ^^

lunes, 20 de diciembre de 2010

55'6 y novedades interesantes a la par que preocupantes


¡Hola chicas!

Como ya os adelanté, vino mi novio cargado con más chocolate casi que ropa en la maleta. Esto supuso volver al círculo vicioso de antes: comer y llorar. Engordé un kilo en cinco días y me sentía muy frustrada. Estaba llorando en mi habitación y vino mi chico y me interrogó: que si no era feliz con él, que la convivencia me estaba desgastando... Y yo: "Que no, que no es eso. No preguntes más, por favor." Entonces se quedó varios minutos mirándome sin decir nada, pensando, y me dijo: "Lo que a ti te jode no es mi presencia, sino lo que traigo conmigo cuando voy a mi casa, ¿verdad?" Pues imaginaos, llorera otra vez. Y es que va a resultar que el niño no es tan tonto...
Yo seguía llorando y él me miraba fijamente, sin decir nada. Al rato, me suelta: "Mira Ana, yo no soy tonto y ya me dí cuenta hace mucho tiempo de lo que te pasaba. Y yo no sé qué hacer contigo, no sé si tengo que avisar a alguien o dejar que sigas así. Yo sólo quiero que seas feliz y no haces más que llorar y llorar. Y si tu depresión se debe a la comida... Yo te ayudaré. Sí, si así eres feliz, yo te voy a ayudar, porque no soporto verte más así, y si tengo que tirar por tierra mis principios para verte sonreír, lo haré."
Imaginaos mi cara en ese momento: no sabía si se estaba riendo de mí o si su forma de ayudar era llamar al psiquiatra más cercano. Así que le pregunté a qué se refería exactamente, y me pidió que primero le contara por qué lloraba y luego pensaría algo. Y yo le expliqué que lloraba porque comía y no quería comer, pero no podía evitarlo. Y que no podía controlarme: cuando empiezo a tragar, me atraco.
Me escuchó pacientemente y se quedó otro rato pensando, hasta que me dijo: "Bueno, yo sólo puedo hacer una cosa: esconderte las cosas que engordan y prepararte unas raciones pequeñitas de comida sana, pero vamos a establecer unas condiciones. La primera es que comeras lo que yo te diga, sólo eso, y la segunda, que cuando llegues a un IMC 18, vamos a parar de hacer dieta y vamos a centrarnos en mantener ese peso, pero no vas a bajar ni un gramo más o tendré que avisar a un médico, ¿de acuerdo?"
Y acepté. He seguido sus consejos: me prepara una rodaja de bizcocho en el desayuno, una loncha de pavo en la comida y una zanahoria por la noche. Me esconde la comida para que no me atraque y controla lo que como. ¿Resultado? El viernes pesaba 57'1 y hoy me he levantado con el 55'6, mi peso más bajo en 2 meses. No me he estancado en el 56, como me pasaba siempre. Y no tengo ansiedad porque no hay comida a la vista.
Claro, esto tiene una parte mala, no todo iba a ser bueno: yo estoy eufórica y pienso que me debe de querer mucho para ayudarme de esta manera, pero él se siente mal consigo mismo, porque piensa que es el peor novio del mundo y que está echando leña al fuego. Pero confío en que se le pase...

Bueno, chicas, he terminado por hoy con mis rollos. Voy a leeros un ratillo a ver qué tal os va a vosotras. Un besito de una felicísima Ana.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Día 6 de mi maquiavélico plan (mierda, me bajó la regla...)


Adoro la sensación del estómago vacío...
Llevo seis días sobreviviendo con sopas de sobre, ocasionales bocadillos de pan integral y pavo (sólo en días en los que tengo que trabajar, que no quiero caerme redonda) y gelatina de frambuesa para cuando me entra el ansia de dulce. Y me siento genial: no tengo ansiedad ni hambre, no estoy mareada y no me duele demasiado la cabeza. Y lo mejor de todo, el peso: vale, estoy con la regla y me siento horriblemente hinchada, pero esta mañana no aguantaba más y me he pesado. Adivinad: el día 1 pesaba 60'1 kg, hoy me he levantado con 56'8 kg :D Y todavía voy a estar otros dos días sola, así que espero ver el 55 para el día 10, que es cuando termino de hacer mi semiayuno porque vuelve mi novio.
Lo que tengo que hacer después de eso es no recuperarlo, lo sé. Y juro que el día de nochebuena voy a pesar, como mínimo, 54 kilos. He vuelto a encontrar la motivación que me faltaba y ahora sí que soy yo de nuevo.

Voy a pasarme por vuestros blogs rapidito, que esta noche tengo que hacer un trabajo y tengo que aprovechar mientras mi cabeza todavía esté lúcida xD

Un besito.

martes, 30 de noviembre de 2010

Mis pequeñas mentiras


Sí, aquí vuelvo, con el rabo entre las piernas.No escribo desde hace tres meses, desde mi adorada independencia. No porque no quisiera, ¡claro que quería contaros tantas cosas! Sencillamente, no podía escribiros para decir que soy un yoyó de grasa: un día 54, otro día 59... No sé lo que peso ahora y no me voy a pesar hasta el día 10 de diciembre: 10 días de relax y de ayunos a ratos...

¿Porqué he regresado ahora? Porque os necesito y no sabéis cuánto. Desde que estoy aquí sólo he hecho dos cosas: llorar y comer. Lloro porque me miro en el espejo todas las mañanas y me da rabia, mucha rabia ver que estoy tirando dos años de esfuerzo a la basura por culpa de él. Sí, de él, de mi novio: le quiero tanto, le necesito tanto, que como para que no se preocupe y no vomito para no asquearle. El título del post lo pongo en nuestro honor: sus pequeñas mentiras ("me encantas así", "no estás gorda", "come un poco más que no pasa nada"...) y las mías ("no tengo hambre, comí en la uni"...).

Nosotros vivimos juntos, para no levantar sospechas estuve todo el mes de septiembre comiendo normal. Poco, pero normal: tres veces al día. Y mi cuerpo, acostumbrado a aguantar con 400 calorías al día, empezó a almacenar. Así que, al empezar octubre, dejé de comer otra vez. Y él se enfado y me dijo: "¿Sabes? Hay gente que dice que lo que tú haces tiene nombre, y no es dieta...". Le miré y le pregunté desafiante si tenía huevos a decirme ese nombre. No se atrevió.
Cuando se fue al día siguiente me eché a llorar. ¿Qué prefiero: a él o ese cuerpo añorado? Y, amigas mías, ganó el corazón. Intento comer poco y saltarme todos los días la cena, pero me es difícil, así que aquí estamos: gorda y frustrada. Qué bien, estupendo...

El día 4 se va de puente y no volverá hasta el 9, así que estaré yo sola, y como estamos a fin de mes casi no queda comida en la casa, ¡podré ayunar, bien!

Os he echado mucho de menos. No escribo, pero estoy al tanto de todos vuestros post, os leo con avidez todas las semanas :D

La otra razón para volver ha sido que hoy es día 30 de noviembre. Hace dos años que todo empezó de nuevo para mí y es justo donde dejé mi historia, así que la retomo por ese punto:

30 de noviembre de 2008. Los espejos me persiguen, me llaman, me recuerdan un tiempo mejor. No aguanto más, quiero ver esos putos números. Quiero saber qué ha pasado en este transcurso de tiempo, desde mis primeros ayunos hasta hoy. Necesito comprobarlo por mí misma.

Lo que se dibujó en la pantalla no se me ha olvidado: 65'5. ¡¡PUTA GORDA!! ¿Cómo cojones has llegado a esto, Ana? ¿Dónde está tu orgullo, tu amor propio? ¡¡NO, NO Y NO!! ¡¡Esto va a cambiar de una vez por todas y nada ni nadie me lo va a impedir!!
Pero hay que ser discretos, querida, que la policía no es tonta. Tus padres conocen muuuuuuy bien por dónde pillarte, así que hagámoslo despacito, con tiempo, con mucho cuidado. Primero vas a dejar los putos bollos, pero todo de manera gradual. ¿Queso holandés, con lo que engorda? No, mejor Philadelphia light. ¿Fritos y empanados? ¡Ja! Quizás algún día, cielo, pero ahora no.
Pasados unos meses, empecé a ver resultados, pequeños avances, pero algo era algo. Los primeros 5 kilos fueron lo más fácil. Pero bien, ¿cómo empezar a saltarme comida, si me tienen más vigilada que en la cárcel? Miente, miente, miente: no me encuentro bien, ya no me gusta tal cosa, me sienta mal esto otro...
Eso es, Ana, has vuelto al redil. ¡Enhorabuena! Fijemos una meta realista: 50 kilos. Delgada, pero no lo suficiente como para levantar muchas sospechas. Bien, bien, esto marcha...

Hasta aquí por hoy, que tengo que acabar unas prácticas que he de entregar mañana.
Os mando muchísimos abrazos a todas :D Hasta la próxima actu.